Herramientas Sagradas para Reclamar tu Divinidad Sagrada

La mayoría de ustedes conocen mi historia personal, pero para aquellos que no, deben saber que me separé de mi Divinidad Sagrada desde que era muy pequeña. La vergüenza y el enojo, así como sentirme juzgada, desencadenaron en mí un círculo vicioso en el que recurría a la comida para dejar de sentir dolor. En un mundo que se sentía fuera de control, la comida era lo único que yo podía controlar, por lo que empezaba mi día planeando exactamente cuántas calorías iba o no a consumir, siguiendo un conjunto de reglas estricto y preciso.

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Era una estrategia muy masculina. No me permitía fluir o usar mi intuición, tampoco sentir. Viví así por décadas. Mientras estuviera sujeta a esas reglas, no podía acceder a mi sanadora Interior Femenina.

Nos apetece tener relaciones auténticas, un amor cálido, validación externa y buscamos distracciones que nos permitan dejar de sentir. Ocultamos nuestra hambre, en lugar de satisfacerla en verdad; nos sentimos llenas, pero no alimentadas, ni fortalecidas.

Nos olvidamos de que la verdadera transformación y sanación, viene de tener una relación auténtica con nosotras mismas.

Reclamar tu derecho a la Feminidad Divina, recordar quién eras antes de que te convencieran de que no eres suficiente, es el núcleo de la Renovación Divina.

La energía eterna y sin límites de la Feminidad Divina, busca envolverte y ayudarte a manifestarla con valor, risa, creatividad, nutrición, placer y salud.

Siéntate tranquila y en silencio y concéntrate en tu respiración, escucha Su voz. Puede ser que al principio sea un susurro que quede casi ahogado por los pensamientos “racionales” de tu mente, las dudas, preocupaciones y autocríticas. Pero ahí está, contándote una historia distinta, una historia de esperanza, libertad y posibilidades infinitas. Esta historia, querida hermana, es tuya. Aduéñate de ella y cuéntala, el mundo necesita escucharnos.

Las herramientas y prácticas sagradas se convirtieron en parte de mi camino para sanar y hasta este día, cuando me siento agotada o vacía, me doy cuenta de que se debe a que no las he honrado – al estar desconectada de tu cuerpo, lo más importante es regresar a aquello que en verdad importa… tu Feminidad Divina sagrada.

¡Juego, Baile, Música!

¡Aún si no sabes cómo!

No recuerdo haber jugado cuando era niña, pero algo que nadie pudo quitarme fue la alegría que me provocaba la música y la libertad que sentía al bailar. Mover tu cuerpo es una gran forma de conectar con tu espíritu. Sal a caminar, sola o con un amigo, o pon música que haga que te den ganas de bailar. Usa tu cuerpo para expresar la energía y los sentimientos que te provoca. La música tiene una vibración emocional, es liberador y divertido mover tu cuerpo con ella. Baila rápido o lento, como sea que te den ganas y deja que tu niña interior salga y juegue.
 
Tiempo para Ti
Pasamos días atendiendo las necesidades de nuestros hijos, esposos, jefes, hogares y mascotas. Pero para poder mantenernos cuerdas en nuestras vidas llenas de ocupaciones, necesitamos hacer tiempo para nosotras mismas.

¡Dedica una hora exclusivamente para ti cada día! Puedes usarla para leer un libro, tomar un baño relajante, meditar, ver una película que te anime o simplemente para escuchar tus pensamientos. Dedicarte tiempo a ti misma y a tus necesidades es una poderosa y sana elección que, de hecho, beneficia también a las personas a tu alrededor, ya que puedes empezar a dar mucho más cuando te sientes llena que cuando estás vacía. ¿Cómo podemos dar algo si estamos vacías?

No hay peor sentimiento que sentir que no tienes tiempo o que se te está acabando. Aduéñate de tu tiempo.

Límites Intencionales
Vivimos en un mundo que se mueve rápidamente, con muy poco tiempo libre para entender nuestras necesidades. Con este ritmo de vida, perdemos la intimidad con nosotras mismas e ignoramos nuestras necesidades de autocuidado. Muy seguido me preguntan: “¿Qué es el autocuidado realmente?” Cuando escuchamos esa frase, muchos de nosotros la relacionamos con aspectos de higiene diaria.
 
Pero, ¿qué has hecho por tus sentidos últimamente?
 
La naturaleza física innata de la Feminidad Divina es sensual. Ella ama probar, tocar, oler, escuchar y ver. ¿Cuántos de estos sentidos apagamos por miedo a lo que los demás piensen si nos permitimos disfrutar de los placeres que Dios ha creado para nosotros?
 
La naturaleza emocional innata de la Feminidad Divina consiste en nutrir, amar, ser gentil, tener empatía, consciencia e intuición. ¿Cuánta de esta energía nos hemos vistos obligados a perder debido a que nos han lastimado, a que sentimos vergüenza y miedo?
 
Para poder acceder a estos dones, necesitamos establecer límites claros y sanos. Los establecemos honrando nuestras propias necesidades y diciéndolas en voz alta. Sin límites sanos, constantemente nos sentimos con la necesidad de pelear o huir. En cambio, al ponerlos, nos liberamos del miedo que sentimos a ser juzgadas, porque la prioridad es nuestra propia consciencia. Sin poner límites, seguiremos sintiéndonos vacías.

Haz una cita contigo misma para hacer esto exactamente por lo menos durante una hora. Establece el límite apropiado que te permitirá tener esta cita. Escríbeme y cuéntame cómo te fue. O escríbeme y cuéntame sobre los obstáculos que encontraste para lograrlo. Juntas, podemos lograrlo.

Con amor,

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