¿Cuál es tu valor?

¿Alguna vez has sentido que no mereces algo? 

Que no mereces tener buena suerte, un cuerpo sano, un buen trabajo, una vida feliz… ¡Incluso amor! 

¿Te preguntas cómo es que el “sentirnos merecedoras” y valorarnos a nosotras mismas influye en muchos aspectos de nuestra vida?

Mis queridas Hermanas —influye POR COMPLETO.

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Sentirte valiosa es un sentimiento interior. Es el saber y confiar en cómo te ves ante ti misma y los demás. Es de vital importancia en cualquier situación, pues tu presencia, opinión y la manera en que te presentas ante los demás, impacta enormemente en todo lo que haces. 

Este juicio interno sobre ti misma, probablemente te ha acompañado desde que estás viva. Te ha acompañado desde hace tanto tiempo como puedes recordar estar consciente de tu ser y de tu valor propio. 

Se trata de todas esas pequeñas pero significativas cosas – sin importar hace cuánto tiempo hayan pasado—que te han afectado. No importa qué tan pequeñas hayan sido, estas cosas se convierten en la base para nuestra autoevaluación. Son los fundamentos para sentirnos valiosas… sentir que existimos… sentir que somos reconocidas y valoradas por ser nosotras. 



Sentirnos valiosas es parte de nuestra esencia.  

Es la fuente de un sistema de valores único y particularmente vital, en la generación de todos y cada uno de los cambios positivos que hagamos en nuestra vida.
 
Es extremadamente difícil convertirnos en personas sanas sin reconocer y trabajar a la par con nuestro valor propio. Este valor es parte de nuestra Feminidad Divina y siempre debemos de nutrirlo. 

Aceptarnos a nosotras mismas y darnos cuenta de que tan valiosas somos en verdad, repercute en que tan capaces somos de hacer cambios verdaderamente positivos y tomar decisiones productivas en las diferentes etapas de nuestras vidas. Tales como:

·      Los alimentos que elegimos.
 

·       Cómo presupuestamos nuestro ingreso—y cómo ahorramos.
 

·       Si debemos o no adquirir compromisos adicionales con nuestra familia, amigos, comunidad y otros. 

Sentirte valiosa tiene diferentes facetas… ¿Valoras tu salud? ¿El tiempo con tu familia? ¿Tiempo libre? ¿La responsabilidad hacia tu comunidad? Ordénalas de la más a la menos importante – aunque todas sean necesarias para tu bienestar. Reflexiona … y tu decisión será clara al darte cuenta de que tu valor propio te señala lo que es más necesario para que puedas disfrutar la vida que mereces.

Entonces, ¿por qué es tan importante hacer un esfuerzo consciente por identificar tus valores como persona y tu valor propio?

Porque nuestros valores existen y la vida se vuelve más simple cuando los reconocemos… conocer y aceptarnos a nosotros mismos como somos, nos ayuda a tomar decisiones positivas. Aceptarte a ti misma y tu valor es vital – pues solo entonces podrás tener la confianza para tomar decisiones que impacten tu bienestar. Como resultado, estas decisiones se vuelven cada vez más fáciles de hacer – sin dudar de que son lo mejor para ti. 

Sin embargo, los sentimientos acerca de nuestro valor propio están puestos constantemente a prueba. 

Van cambiando conforme nuestras metas de vida se transforman con la edad y distintas situaciones.  

Podemos cambiar y entrar a otras fases. Porque, como mujeres, experimentamos fluctuaciones. 

Pero queridas Hermanas— asegúrense de estar conscientes de su valor propio y entonces estas variaciones serán solamente parte del proceso de crecimiento.

Estar en contacto con nuestros valores es un ejercicio que dura toda nuestra vida. Continuamente debemos recordar nuestro valor, especialmente cuando empezamos a sentirnos inseguras. 

Tanto en el trabajo como en nuestra vida personal, estamos evolucionando constantemente. Así que cuando nosotras, como mujeres, empezamos a sentirnos como si estuviéramos perdiéndonos a “nosotras mismas” – piensa en lo siguiente y serás capaz de mantenerte y recapturar esos momentos en los que te sientes increíble y te valoras a ti misma como debe ser: 
 
1. Identifica los momentos en que te sientes más feliz. En estos momentos, por lo general, es cuando tienes mayor confianza. Cuando tomas buenas decisiones de vida. ¿Qué estabas haciendo? ¿Quién estaba contigo? ¿Por qué te sentiste valiosa? 

2. Piensa en los momentos en que te ha sentido orgullosa de ti misma.¿Por qué estabas orgullosa? ¿Otras personas compartieron el sentimiento? ¿Quiénes eran? ¿Hubo otros factores que ayudaron a que te sintieras así? Ayudar a otros puede provocar este sentimiento.  

3. ¿Cuándo te has sentido más realizada? ¿Qué deseo o necesidad lograste satisfacer? ¿Por qué la experiencia dio significado a tu vida? ¿Qué otras razones contribuyen a que te sientas realizada y valiosa? 

Nuestro valor propio y valores son Sagrados para nosotras. Como mujeres, son regalos para nosotras mismas. Asegurémonos de mantenerlos a salvo y cerca de nuestras mentes, cuerpos, espíritus y almas. Eso es justo lo que la Renovación 

Divina es.

Deseando para ti el mayor amor y salud, 

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