¿Qué comes cuando estás enojada?

Muchas de nosotras podemos recordar un momento – tal vez ese momento pueda ser el momento presente – cuando nos volvimos a la comida porque estábamos enojadas, enfurecidas, o aferrándonos en otros sentimientos muy negativos. Para muchas de nosotras la ira es una emoción presente en nuestra rutina, como una chamarra, detrás de la cual nos escondemos y alimentamos ese sentimiento.

Mientras anhelas librarse de ese peso que cargas en tu cuerpo, tu mente y tu propia alma, puedes estar enterrando tu enojo a través de la comida. ¿ Qué comes cuando estás enojada? ¿Qué tipo de comida te atraen en el intento de calmar los sentimientos que se enfurecen dentro de ti, contener el deseo de atacar verbalmente cualquiera con palabras de odio, o eliminar la tensión que te controla y te paraliza?

Si eres una “comedora emocional” la comida es una manera de evitar tus sentimientos, por lo menos eventualmente. Cuando te enfocas en galletas o pizzas distraes tu atención de tu enojo, tus heridas y tus frustraciones. Por un corto periodo de tiempo, al menos mientras estás comiendo te sientes en el control y más poderosa que tus pensamientos.

Sin embargo, hay un gran problema porque tu enojo puede dar origen a sentimientos como la culpa o la verguenza porque tendrás comido mucho. Podrás sentirse físicamente enferma, lo que es resultado de una combinación entre lo que has consumido y tu estado emocional. Estos sentimientos alimentan tu enojo contigo misma y el ciclo empieza otra vez: enojo, comer, culpa.

Dulces, salados, pastas y papas fritas son las comidas preferidas cuando intentamos fugarnos de los sentimientos de ira. Papas fritas, helado, galletas, pasteles, pasta, chocolate y otros dulces están entre los primeros de la lista. Mientras tapas tu cuerpo con esas comidas, interioriza tus sentimientos, voltea tu enojo a ti misma y te lastima.

Deberías saber que comer para sanar tu enojo y frustraciones es normal, no obstante, lo que no es normal es cuando el “comer emocional” se torna en un costumbre y afecta tu calidad de vida, tu bienestar, y impide que seas tu misma en tu forma divina y auténtica. Quedar enojado por una situación, acontecimiento, o con alguien no hará con que tu dolor desaparezca, solamente te hará peor.

Entonces, ¿qué deberías comer cuando te sientes enojada? Tal vez la mejor cuestión sea, ¿qué deberías hacer cuando te sientes enojada?

¡Exprésate! Si tus pensamientos se voltean hacia la comida cuando estás enojada la primera acción que debes de tener es reconocer que este sentimiento, y no una hambre real, está desencadenando tus ganas por comida. Pon palabras a tu ira y exprésalas de manera clara y calma para la persona con quien te has enojado o, si no es posible o si tu enojo no se refiere a una persona, habla con una amiga de confianza o alguien de tu familia sobre como te sientes.

Una otra manera de expresar tus sentimientos es escribiéndolos en un cuaderno o diario, de esa manera puedes escoger compartir tus palabras con otra personas, mantenerlas hasta que estés lista para compartirlas, o quemarlas en una ceremonia.

¡Haz ejercicios¡ Cuando el enojo o la ansiedad te consumen, ¡danza!. No necesitas de una pareja, ¡tienes a ti misma! Pon tu canción favorita y danza. Puedes encontrar otras maneras divertidas de ejercitarse como caminar con una amiga, hacer clases de yoga, nadar, o hacer clases de Zumba.

Escoge comidas saludables y calmantes. Algunas comidas son conocidas por sus calidades calmantes por tener vitaminas, minerales, enzimas, aminoácidos, o otras substancias bioquímicas específicas. Puedes reducir tus sentimientos de ira invirtiendo en comidas como almendras, espárrago, aguacates, arándanos, avena, naranja, espinaca y carne de pavo.

Practica técnicas de relajación. La respiración profunda, el Tai Chi, la meditación de conciencia plena, el yoga, la visualización guiada y ejercicios progresivos de relajación son apenas algunas de las maneras de canalizar tu enojo.

Intenta perdonar y ser grata. Ejercer la práctica de estas virtudes te pueden ayudar a liberar sentimientos de ira, dolor y frustración para redirigir tu foco en cosas más bonitas y significantes para tu vida.

Cuando estás enojada la comida no es el problema, tampoco es la respuesta. Busca acceder al núcleo de tu propia Feminidad Divina y enfrenta tu enojo a través de estrategias que no impliquen la comida, o, si lo hace, que sean opciones nutritivas y calmantes.